Estampas #01

Estampas París

París, ciudad del amor.

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Las bibliotecas que nos amueblan

Cuando vivía en Londres tenía la costumbre de entrar casi todos los días en una de las charities que encontraba de camino al trabajo. Allí rebuscaba en las baldas de libros y siempre me topaba con alguno interesante por una o dos libras, precio asequible para un sueldo escaso que me permitía llegar a fin de mes sin dejar de aumentar mi biblioteca. A veces me faltaba tiempo para disfrutar de todos, así que aún guardo lecturas que adivino importantes. Graham Green o Michael Ondaatje esperan a buen recaudo en los sobrecargados estantes de mi casa. En la adolescencia, paseaba hasta la biblioteca de mi barrio, recorría los pasillos y me dejaba impresionar por títulos y portadas. José Saramago, Elena Poniatowska y tantos otros dejaron sedimentos que ahora me ayudan a descifrar capa a capa la complejidad del mundo que habitamos.

Al ver el programa de En Portada dedicado al incendio que destruyó la biblioteca de Sarajevo hace 20 años me recorrió cierto escalofrío. ¿Cuánto conocimiento arrebatado para siempre? Vijećnica era símbolo de una convivencia entre culturas rota por los 1.425 días de asedio que sufrió la ciudad, lomo de páginas cosidas a un mismo libro. El restaurador Nermin Ibrulj señala que “hay detalles de Oriente, islámicos, católicos, ortodoxos, judíos por todo el edificio. Eso significa que este edificio era también multiétnico, construido como Sarajevo, como Bosnia-Herzegovina entera. Probablemente, por eso, era un símbolo”.

En un momento del reportaje, tres militares -bosniaco, croata y serbio- lamentan la pérdida originada por la fractura de entonces. Ahora protestan juntos por una mejora de las pensiones. Saša Dragaš, un veterano de guerra, cuenta que “mi madre es croata de nacimiento. Mi difunto padre era serbio y mi abuela, la madre de mi madre, era musulmana, era bosniaca. En realidad, soy la foto de Bosnia y Herzegovina, multicultural y multiétnica”. Y pienso en que alguien debería anotar inmediatamente esas palabras, dejar constancia de ellas para que nadie pueda borrarlas aunque el odio abrase una vez más los muros que guardan nuestra historia. Las bibliotecas son la memoria de todos.

Biblioteca de Sarajevo destruida. Fotografía: Gervasio Sánchez (Editorial Blume).

Hemisferio Zero o el trabajo en equipo

En los últimos meses, siempre que alguien pregunta por mis planes aparece Hemisferio Zero, una web de información internacional centrada en los llamados ‘países del Sur’ (difuso concepto que merecerá –por qué no- una discusión en el blog). En ocasiones, me sorprendo pensando que esa página me ha abierto los ojos a vocaciones latentes, pero en realidad, no ha sido así. Precisamente la vocación periodística insatisfecha me ha empujado, junto a la voluntad de un buen puñado de personas, a alumbrar este proyecto. Más de una vez he comentado que Hemisferio Zero nació “casi como un desahogo”. Y sí, nos hemos desahogado y vamos a continuar. Hablo en plural, porque tal ha sido la esencia de Hemisferio Zero todo este tiempo. Confío en el esfuerzo individual, pero me apetece arroparme  con el trabajo en equipo. Sola no hubiera aprendido tanto.

Para estrenar la pestaña en el blog, enlazo a continuación algunos de los artículos que, por distintos motivos, más satisfacciones me aportaron. Ahora puedo confesar que no me quedé tranquila hasta quitar la “a” que sobraba en el titular de “La chispa de la vida se paga en Colombia”. Hay que agradecer a Alberto Sáez, caótico editor, la paciencia en la entrevista que realizamos a Alberto Arce sobre su trabajo en Libia. En un mundo de desplazamientos largos y cortos, temporales y definitivos, elegidos y obligados, recuerdo las preguntas sobre las migraciones desde África, las denuncias contra los controles racistas en nuestras ciudades, la esclavitud del siglo XXI en que se ha convertido la trata de personas y la contundencia de Helena Maleno al denunciarlo.

Senegal ocupa desde 2009 un pedazo de mi vida y de la actualidad mundial que elijo atender. Por eso he hablado de las manifestaciones, sus elecciones presidenciales y las relaciones que nos unen al país del baobab. Conversar con Chema Caballero sobre los niños soldados y la guerra de Sierra Leona es una de las mejores experiencias vividas gracias a esta excusa del periodismo. También escuchar  al maestro Gervasio Sánchez contar Bosnia y aprender de sus imágenes. Hay a quienes apartaron del camino, pero cuyos familiares son ejemplo de lucha contra la impunidad y el olvido.

Esta selección sólo es un pedacito de la tarea que implica Hemisferio Zero y se ampliará a medida que publique nuevos artículos en la web. Trabajaremos para que siga mereciendo la pena.

El comienzo

Escribía el periodista Bru Rovira en Los ojos de la guerra que “a un reportero lo hace la curiosidad”. Opino que al ser humano en general, también. Pequeños y adultos nos maravillamos con dudas insaciables. “La curiosidad es el motor”, aseguraba Rovira, “luego viene la observación y la necesidad de explicar. La curiosidad por la guerra te lleva a la curiosidad por la posguerra, por saber cómo se llegó a la guerra. Los círculos concéntricos crecen hasta abarcar el paisaje”.

Por la necesidad de alimentar esos círculos nace hoy este blog. En él habrá estampas (instantes pillados al vuelo en una foto o un susurro por la calle); ocurrencias y todo lo que vaya publicando en proyectos como Hemisferio Zero y los que vendrán.

Pasen, vean y curioseen.