Sobre Enrique Meneses [+vídeo]

Cuando Enrique Meneses comienza a desgranar sus aventuras, una se sorprende de que a sus 83 años este fotoperiodista conserve tal memoria prodigiosa. Conduce el relato desde su infancia en París al conflicto de los Balcanes, pasando por el Barrio Chino de Salamanca, África desde El Cairo a Ciudad del Cabo, Oriente Medio, Nueva York y, cómo no, la cubana Sierra Maestra.

Recuerda detalles que explica sin cesar a quienes le visitan cada día en su apartamento: periodistas y estudiantes ávidos de contagiarse de optimismo y pasión por la vida. “Yo he tenido el cáncer de colon, el cáncer de pulmón y ahora estoy con el tercero: el segundo de pulmón”, explica. Una máquina de oxígeno le ayuda a respirar mejor, pero él transpira vitalidad.

Para Meneses, el periodismo y la aventura son hermanos. “Yo no creo que el periodismo sea una carrera universitaria”, ha asegurado en multitud de aulas y delante de algún que otro ‘doctor’ en la materia. “No se puede hacer nada en la vida sin vocación, sea lo que sea”. Y eso, desde siempre, le ha sobrado. Por eso, ha dedicado más de 60 años al oficio de contar historias a través de su cámara. “La fotografía no necesita traducción”, repite a menudo.

Activo en las redes sociales, en su blog colgó el decálogo del aventurero, una lección de saber estar en el mundo. Jóvenes y no tan jóvenes, es hora de aprender del periodismo, la vida y Enrique Meneses… en sus propias palabras.

Vídeo: Celia Hernández.

Hemisferio Zero o el trabajo en equipo

En los últimos meses, siempre que alguien pregunta por mis planes aparece Hemisferio Zero, una web de información internacional centrada en los llamados ‘países del Sur’ (difuso concepto que merecerá –por qué no- una discusión en el blog). En ocasiones, me sorprendo pensando que esa página me ha abierto los ojos a vocaciones latentes, pero en realidad, no ha sido así. Precisamente la vocación periodística insatisfecha me ha empujado, junto a la voluntad de un buen puñado de personas, a alumbrar este proyecto. Más de una vez he comentado que Hemisferio Zero nació “casi como un desahogo”. Y sí, nos hemos desahogado y vamos a continuar. Hablo en plural, porque tal ha sido la esencia de Hemisferio Zero todo este tiempo. Confío en el esfuerzo individual, pero me apetece arroparme  con el trabajo en equipo. Sola no hubiera aprendido tanto.

Para estrenar la pestaña en el blog, enlazo a continuación algunos de los artículos que, por distintos motivos, más satisfacciones me aportaron. Ahora puedo confesar que no me quedé tranquila hasta quitar la “a” que sobraba en el titular de “La chispa de la vida se paga en Colombia”. Hay que agradecer a Alberto Sáez, caótico editor, la paciencia en la entrevista que realizamos a Alberto Arce sobre su trabajo en Libia. En un mundo de desplazamientos largos y cortos, temporales y definitivos, elegidos y obligados, recuerdo las preguntas sobre las migraciones desde África, las denuncias contra los controles racistas en nuestras ciudades, la esclavitud del siglo XXI en que se ha convertido la trata de personas y la contundencia de Helena Maleno al denunciarlo.

Senegal ocupa desde 2009 un pedazo de mi vida y de la actualidad mundial que elijo atender. Por eso he hablado de las manifestaciones, sus elecciones presidenciales y las relaciones que nos unen al país del baobab. Conversar con Chema Caballero sobre los niños soldados y la guerra de Sierra Leona es una de las mejores experiencias vividas gracias a esta excusa del periodismo. También escuchar  al maestro Gervasio Sánchez contar Bosnia y aprender de sus imágenes. Hay a quienes apartaron del camino, pero cuyos familiares son ejemplo de lucha contra la impunidad y el olvido.

Esta selección sólo es un pedacito de la tarea que implica Hemisferio Zero y se ampliará a medida que publique nuevos artículos en la web. Trabajaremos para que siga mereciendo la pena.

El comienzo

Escribía el periodista Bru Rovira en Los ojos de la guerra que “a un reportero lo hace la curiosidad”. Opino que al ser humano en general, también. Pequeños y adultos nos maravillamos con dudas insaciables. “La curiosidad es el motor”, aseguraba Rovira, “luego viene la observación y la necesidad de explicar. La curiosidad por la guerra te lleva a la curiosidad por la posguerra, por saber cómo se llegó a la guerra. Los círculos concéntricos crecen hasta abarcar el paisaje”.

Por la necesidad de alimentar esos círculos nace hoy este blog. En él habrá estampas (instantes pillados al vuelo en una foto o un susurro por la calle); ocurrencias y todo lo que vaya publicando en proyectos como Hemisferio Zero y los que vendrán.

Pasen, vean y curioseen.